Tour por el sur de Islandia con Seljalandsfoss y glaciares

Islandia es un país que deslumbra por sus paisajes únicos, su naturaleza salvaje y sus formaciones geológicas de ensueño. Para quienes buscan una aventura llena de belleza y sorpresas, realizar un tour por el sur de Islandia es una experiencia que difícilmente olvidarán. Este recorrido ofrece la oportunidad de adentrarse en algunos de los lugares más emblemáticos y espectaculares de la isla, combinando cascadas, formaciones rocosas, playas negras y glaciares que parecen sacados de un cuento de hielo y fuego. La belleza natural de esta región es uno de los principales atractivos que atraen a viajeros de todo el mundo, con la promesa de vistas impresionantes en cada esquina.
Este tour no solo es ideal para amantes de la fotografía y la naturaleza, sino también para quienes desean comprender mejor la esencia volcánica y glacial de Islandia. Desde la majestuosidad de la cascada de Seljalandsfoss, en la que se puede caminar detrás de la caída de agua, hasta la imponente presencia del glaciar Sólheimajökull, la experiencia promete ser enriquecedora y llena de momentos mágicos. Además, el recorrido permite explorar pequeñas localidades que conservan su encanto tradicional, así como disfrutar de la fuerza del Atlántico en la playa de Reynisfjara y la serenidad de los campos de lava y volcán que rodean los glaciares.
A continuación, desglosaremos con detalle cada uno de los puntos del itinerario, para que puedas imaginarte mejor lo que te espera en esta aventura por la parte sur de Islandia. Desde el primer contacto con la naturaleza hasta la sensación de estar en medio de un escenario de otro mundo, cada experiencia está diseñada para cautivar los sentidos y fortalecer el amor por los paisajes naturales. Prepárate para descubrir una Islandia que combina hielo, agua y tierra en una mezcla perfecta que continúa dejando sin aliento a todos sus visitantes.
La magia de la cascada de Seljalandsfoss
El primer encuentro que desencadena la emoción en este tour suele ser la famosa Seljalandsfoss, una de las cascadas más conocidas y fotografiadas del país. Esta caída de agua, que proviene del río Gljúfurá, tiene aproximadamente 60 metros de altura y su encanto radica en la posibilidad única de caminar por detrás de ella. La sensación de estar en medio de la cortina de agua, con la vista del paisaje que se extiende más allá, ofrece una experiencia sensorial única que capta la atención de todos los que la visitan.
Al acercarse a la cascada, la fuerza del agua y la bruma refrescante crean un ambiente mágico y casi irreal. La ruta que permite pasear por detrás de Seljalandsfoss ha sido cuidadosamente diseñada para que los visitantes puedan disfrutar de esta vista desde todos los ángulos posibles. Es una oportunidad perfecta para capturar fotografías impresionantes, con la caída de agua y el cielo de fondo, además de sentir la energía del agua en cada paso. La experiencia de estar en esa posición privilegiada transforma la visita en algo memorable y muy especial.
Además de la vista impresionante, la historia y el significado de la cascada enriquecen la visita. Se dice que en el pasado, aquella que consideraban un símbolo de fertilidad y energía, representaba también un lugar de tradición y leyendas en la cultura islandesa. La cercanía a otros sitios volcánicos y glaciares hace que visitar Seljalandsfoss sea solo el punto de partida para un recorrido lleno de paisajes que parecen de otro mundo. La interacción con este espectáculo de la naturaleza permite a los visitantes sentir una conexión profunda con la fuerza vital y el poder de la Tierra.
En los días despejados, la vista desde detrás de la cascada se extiende hasta el horizonte, permitiendo que la luz juegue con el agua y produzca arcoíris en la bruma. Es uno de esos momentos que, al recordarlo, parecen sacados de un sueño. Muchos viajeros aprovechan para quedarse un rato en silencio o simplemente admirar el espectáculo, dejando que la tranquilidad y la belleza los envuelvan. La cascada se convierte en un símbolo de la naturaleza indomable que caracteriza a Islandia, un recuerdo imborrable de un paraíso natural.
La imponente cascada de Skógafoss y su entorno

Luego de dejar atrás la primera maravilla, el recorrido continúa hacia otra de las joyas del sur: la cascada de Skógafoss. Con sus aproximadamente 62 metros de altura y 25 metros de ancho, esta caída de agua ha sido durante mucho tiempo una de las favoritas de los visitantes. La fuerza con la que el agua se precipita produce una nube de vapor que, en días soleados, crea arcoíris que parecen bailar constantemente en el aire, envolviendo toda la escena en un aura mágica y colorida.
Una de las ventajas de visitar Skógafoss es la posibilidad de escalar una escalera que conduce a un mirador en la parte superior de la cascada. Desde ese punto se pueden apreciar vistas panorámicas del valle, la costa y las extensiones de tierra volcánica que rodean la caída de agua. Es un sitio que invita a disfrutar de la magnitud del paisaje y a comprender mejor la interacción entre el agua y la tierra en esta región volcánica. La sensación de estar en una cabaña en la cima, con una vista que se extiende hasta donde alcanza la vista, resulta en una experiencia que llena de asombro y respeto por la naturaleza islandesa.
El entorno de Skógafoss también es muy interesante. Justo al lado de la cascada, se encuentran museos y senderos que permiten a los visitantes conocer más sobre la historia volcánica y la formación de este impresionante paisaje. A lo largo del río que alimenta la cascada, hay caminos que conducen a otros sitios de interés y pequeños glaciares, consolidando la idea de que esta área es un centro de maravillas naturales en constante transformación. La fuerza de la cascada y los alrededores hacen que la visita a Skógafoss sea una experiencia física y espiritual, donde se puede sentir la energía que emana de la tierra.
Para los amantes de la fotografía, este lugar es una auténtica joya. Las perspectivas desde diferentes puntos permiten captar la fuerza del agua y la belleza natural del entorno en una variedad infinita de imágenes. Ya sea en la base de la cascada o desde la cima, la vista cautiva a todos y deja una impresión duradera en quienes disfrutan de la belleza natural en estado puro. La sensación de estar frente a una de las mayores cascadas de Islandia es un recordatorio del poder creativo y destructor de la fuerza volcánica del país.
La influencia volcánica rodeando Vík y sus formaciones rocosas
Dejando atrás las cascadas, el recorrido se adentra en un paisaje menos vertical pero igual de impactante, llegando a la pequeña y acogedora localidad de Vík í Mýrdal. Este pueblo, que parece tranquilo a simple vista, alberga un patrimonio natural impresionante en sus alrededores. La presencia de las formaciones rocosas y los acantilados que emergen del océano Atlántico es prueba de la actividad volcánica que ha dado forma a esta parte del país durante milenios.
Vík destaca por su clima y su entorno salvaje, donde el mar y los volcanes crean un escenario dramático y hermoso. Aquí, los viajeros pueden disfrutar de un tiempo libre para almorzar o simplemente pasear por sus calles y apreciar la tranquilidad del lugar. La playa negra de Reynisfjara, famosa por sus arenas volcánicas y sus columnas de basalto, está a poca distancia y es uno de los sitios más visitados del sur islandés. La intensidad de sus olas y las formaciones rocosas en el mar ofrecen una vista que combina belleza y fuerza natural en perfecta armonía.
Andando por Reynisfjara, se descubren los imponentes picos de los Reynisdrangar, formaciones rocosas que emergen del mar y que, según la leyenda local, son los restos de trolls petrificados. Esta leyenda combina el misticismo con la geología, haciendo que cada rincón de la playa tenga una historia que contar. La interacción entre el mar, el viento y la tierra ha creado un escenario que parece sacado de un relato de fantasía, y la presencia de los volcanes cercanos como Hekla y Eyjafjallajökull en el horizonte recuerda que estas formaciones son solo una muestra de la actividad volcánica que define completamente el paisaje islandés.
Desde Vík, el camino continúa hacia la zona glaciar de Sólheimajökull, un gigante de hielo que fascina a todos los que lo visitan. La llegada a este área supone un cambio radical en el paisaje: de las formaciones rocosas a la superficie de un glaciar activo. La superficie del hielo, con sus grietas y formaciones de colores, invita a explorar y entender la naturaleza de los glaciares, compuestos por capas de hielo acumuladas durante siglos y que aún tienen un papel fundamental en el equilibrio ecológico y climático del planeta.
La majestuosidad del glaciar Sólheimajökull

Una de las experiencias más impactantes del tour ocurre cuando se llega a la zona glaciar de Sólheimajökull. Este glaciar, con sus dimensiones y peculiaridades, es un ejemplo vivo de los cambios climáticos y geológicos que se producen en la región. La superficie de hielo, con sus tonos azules y blancos, las grietas abiertas y las formaciones de hielo con formas contrastantes, crea un ambiente que invita a asombrarse ante la fuerza del tiempo y la naturaleza.
Caminando por sus senderos, los visitantes pueden apreciar cómo el hielo se imprime en las rocas y cómo la interacción con los elementos terrestres va formando paisajes que parecen de otro mundo. La sensación de caminar sobre un glaciar con historia de siglos, que todavía está en movimiento y formando nuevas estructuras en su superficie, es algo que deja huella en la memoria. Para los entusiastas del hielo y la naturaleza extrema, explorar Sólheimajökull significa sumergirse en un universo de calma y poder en igual medida.
Aquí, además, los guías especializados ofrecen excursiones y conocimientos acerca de la formación de los glaciares, su importancia en el ciclo ambiental y las amenazas que enfrentan. Ver en primera persona la magnitud de estos glaciares permite comprender la delicada situación del clima planetario y la relevancia de conservar estos tesoros naturales que Islandia custodia con tanto orgullo y respeto. La visita a Sólheimajökull, por tanto, no sólo es una aventura estimulante, sino también una oportunidad para reflexionar sobre los cambios climáticos y la importancia de actuar para preservar estos ecosistemas.
La culminación en la cascada de Seljalandsfoss
El recorrido culmina de la misma manera en que comenzó: en la emblemática Seljalandsfoss. La magia de volver a ese lugar y poder observar la caída de agua desde un punto de vista diferente ofrece un cierre perfecto a la aventura por el sur de Islandia. La sensación de alegría, asombro y gratitud por las maravillas vistas durante el día envuelve a todos los viajeros en un momento de reflexión y satisfacción.
Estar frente a esta cascada por segunda vez puede despertar una variedad de emociones: desde la admiración por su belleza inigualable, hasta la alegría de haber llegado hasta aquí tras un día lleno de experiencias. Muchos visitantes aprovechan para compartir sus fotografías y recordar cada instante especial en el que la naturaleza convirtió la tarde en un espectáculo de agua y luz. La experiencia en Seljalandsfoss se convierte en un recuerdo que acompaña a los viajeros mucho después de haber regresado a sus hogares.
Al terminar el recorrido, el regreso a Reikiavik suele ser un momento de paz y satisfacción. La carretera en silencio, los paisajes que aún permanecen en la memoria y las historias que se han acumulado durante el día hacen que esta excursión sea mucho más que un simple tour. Es un encuentro con la esencia misma de Islandia, una aventura que reitera la magia de su geografía y la fuerza de sus paisajes naturales. Sin duda, explorar esta región deja en cada uno un vacío que solo puede llenarse con el deseo de volver, para seguir descubriendo los secretos que guarda bajo su hielo, agua y tierra.

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